martes, 5 de febrero de 2008

¿Cuándo se soluciona el problema con los perros?

En nuestra ciudad - Talca (Chile) - los perros callejeros estaban en las noticias dos veces la última semana, por haber atacado a transeuntes. Al inicio del año 2008, los grupos de estos perros son omnipresentes en las calles de la ciudad.
Ahora muchos reclaman por una solución. En los pasados meses, se han discutido varias alternativas: uno podría matar a todos estos perros, lo que para muchas personas es muy cruel. Uno podría esterilizar a las perras, lo que para otras muchas personas es muy caro.
Unos cinco años atrás, fueron menos perros en las calles, y un grupo de personas bien intencionadas inició una perrera para recibir perros. La gente tomó poca noticia del asunto, y la alcaldía no tuvo que preocuperse de un supuesto problema.
Pero los perros se reproducen. Cada hembra da luz a una cierta cantidad de cachorros cada año, y mientras no se mueran, sigan vivos. Pongamos un ejemplo: si cada perra tiene dos crias por año, la población de perros se duplica de un año al siguiente. Si fueron 100 en el año 2.000, ¡en el 2007 habrán sido 12.800!

Felizmente la población no creció tan rapidamente: algunos perros también se mueren cada año. Pero Usted ya ve que es un crecimiento explosivo. La "cantidad de perros vivos" es una variable de acumulación: se puede contar para un determinado momento la cantidad de perros; esta cantidad cambia debido a variables de flujo: los nacimientos son un flujo de entrada y las muertes un flujo de salida. También existe otro flujo de entrada: los perros que cada año son abandonados por sus amos. Podemos ver ahora que abrir una perrera es otro flujo de salida: disminuye la cantidad de perros callejeros. Matar los perros será parte del flujo de salida de la muerte. Esterilizar las hembras sería reducir el flujo de entrada de los nacimientos.

Las alternativas en discusión para disminuir los perros tienen dos tipos de costo: uno es el monetario, el otro es político: tomar medidas inpopulares cuesta votos. Entonces el costo monetario de hacer desaparecer de las calles a los perros - más o menos - duplica cada año. El costo político de matarlos habrá sido nulo al inicio, pero aparentemente crece aún más rápido que la población de perros.
Pensando hasta este punto, podemos recomendar al alcalde de Talca de adoptar una medida drástica lo más ante posible, ya que esperar agrava el problema de forma más que explosiva.
Pero retirar los perros actuales de cicrculación solamente resuevle la situación de este momento: si no se reduce el aporte de perros nuevos, todo volverá a empezar. Ya sabemos: desde cuando algunos perros aparecen, toma su curso la explosión poblacional.
¿De dónde vienen los perros callejeros " de primera generación"? ¿Podrá ser que algunos dueños de perro abandonan perros nuevos, de los que no quieren preocuparse? ¿Cómo reducir este flujo de entrada a la población de perros callejeros - con unca campaña comunicacional? Quizás es poco probable que tales campañas tengan 100% de efecto; por lo tanto, deben complementarse por una política municipal de captación de perros callejeros, desde cuando se detectan, de modo a evitar la explosión.
Vemos entonces que detrás del problema visible de la actualidad, se esconde otro problemas más de fondo: la ausencia de una política respecto de los perros callejeros. Hemos discutido dos flujos de entrada y dos de salida:
- abandono de perros de hogar;
- nacimiento de nuevos perros callejeros;
- retiro de perros de las calles;
- muerte de perro callejero.
Hemos mencionado cuatro manderas de influir en los flujos:
- matar a perros aumenta del flujo de salida de la muerte;
- esterlilizar las hembras reduce el flujo de entrada de los nacimientos;
- meter perros en una perrera crea u nuevo flujo de salida (antes inexistente);
- una campaña comunicacional contra en abandono reduciría el flujo de entrada del abandono.
Una eventual política municipal de control de perros callejeros usaría estas posibilidades para mantener la población abajo de una cierta cantidad crítica. Como mencoinado, tal política no existe actualmente - ¿dará la crisis actual un impulso para definirla?
De no ser así, tendrémos que reconocer otro aspecto del tema: que los ciudadanos en edad de votar en las elecciones a alcalde deben decidir si les importa el tema y ejercer su poder y responsabilidad de votante. Porque si bien en el corto plazo, un alcalde tiene la posibilidad de definir políticas o no, en el mediano plazo, su "jefe" - el "pueblo" de la ciudad - tiene la posibilidad de decidir quien es alcalde.

2 comentarios:

Pedro dijo...

Estimado Martin Schaffernicht que interesante artículo para generar nuevas políticas y procedimientos para evitar el crecimiento de los perros en las calles de nuestras ciudades.

Impactante tu artículo para crear conciencia a nuestros políticos de que deben de prepararse den dinámica de sistemas para tomar mejores decisiones.,

Soy Pedro D. Almaguer Prado de Monterrey Mexico, mi correo es pedrodago@gmail.com

Perros dijo...

Interesante el análisis. Algunos aspectos adicionales que se podrían considerar son:

- La perrera (y las posibles protectoras de animales) sólo tienen un cupo limitado por limitaciones de recursos y espacio, y ese cupo es relativamente pequeño. Mientras mayor sea la población, menos significativo es el aporte (el flujo de salida) de estas organizaciones. Si la población crece mucho, el aporte de las mismas puede llegar a ser virtualmente nulo.
- Una campaña comunicacional puede ser inútil, dependiendo de las costumbres y tradiciones arraigadas en la ciudad.
- Quizás se podría evaluar un posible aporte a la solución, basado en la legislación de criaderos, vendedores de perros y propietarios. Las "granjas" de perros suelen generar muchos cachorros más de los que requiere el mercado y normalmente son grandes actores de este problema.

Interesante la idea de aplicar la dinámica de sistemas para analizar este problema de convivencia interespecífica que cada vez es mayor en diferentes lugares del mundo.

Saludos,

Rodrigo